HISTORIA DE JÓVENES COMO TU
Aqui encontraras muy pronto la historia de jóvenes como tu, que han vivido experiencias que sin duda te llamarán la atención.

HABIA UNA VEZ EN COSTA RICA...
Stephanie Andrade es una mujercita de 21 años, es orgullosamente ecuatoriana pero reside en Costa Rica desde el 2001; podría decirse que fue víctima de una loquera de su papá, pues él de la nada
decidió dejar todo lo que tenía en su país. Esto explica la tristeza de Stephanie durante un tiempo, sin embargo los años han pasado y cada vez es más claro que Dios tenía (y tiene) planes para su
familia y para ella en esta verde selvita centroamericana.
Stephanie es hermana de tres hermanas guapas y un hermano loco. Es la tercera de ell@s, y les ama muchísimo; hace un tiempo tenía un hermanito perro, pero murió atacado por otro perro, fue un alivio
para algun@s Andrade's pero su mami todavía lo lamenta.
Stephanie es estudiante de Administradición de Negocios con énfasis en Recursos Humanos de una prestigiosa universidad privada (Universidad Latina de Costa Rica), razón por la cual también trabaja
para poder pagar sus estudios. Es decir, ella trabaja y casi todo lo invierte en la U, es bastante cara pero lo importante para ella es sacar sus estudios. Si Dios lo permite, en un año más terminará
el bachillerato y en dos será licenciada. Ella quiere seguir estudiando muchas cosas, como Biblia o Teología. Probablemente cuando no se sienta tan presionada por el trabajo y la U podría acomodarse
mejor y empezar a estudiar profundamente su Manual Vida (La Biblia).
A Stephanie la encanta hacer ayuda social, es su pasión, es su latir, es su forma de vivir a Dios. Actualmente tiene un proyectito pequeño: se comprometió a preparar un sanduche por día y
entregárselo a alguien que, en su recorrido hacia la U o al trabajo, esté en la calle sin tener qué comer. Hay que ver cómo le va. Hace un tiempo también visitaba albergues de niños y niñas sin
hogar, pero algo le ha inquietado últimamente y piensa dejar de hacerlo, está esperando confirmaciones del cielo. Ella cree que a Dios le importa la gente, cree que El se salió de su zona de confort
y se vino a vivir en un mundo horrible, y cree que si somos seguidores de Jesús, debemos hacer lo que El hizo (Lucas 4:18-19).
Stephanie tiene un poco más de un año de estar "volátil". Desde su llegada a Costa Rica ha asistido a una iglesia específica. Esta iglesia le ayudó a crecer, a aprender, a relacionarse, y fue lindo.
Sin embargo, este último año ha sido de cambios intensos. Ella dejó de ir a esta iglesia porque le parece que de 4000 "cristian@s" que asisten ahí el porcentaje que sirve hacia afuera es
mínimo.
Según ella, los hijos e hijas de Dios son como los jardines de flores: hay girasoles, rosas, claveles... Todas son lindas, y no dejan de ser flores. Stephanie es una girasol, y esa iglesia es un
jardín de rosas. Este último año ha estado tratando de buscar el jardín de girasoles... y adivinen... no lo encontró.
A pesar de que el recorrido no ha sido lindo, a pesar de que no se identifica con ninguna iglesia, a pesar de que se considere loca, y a pesar de muchas otras cosas... Ella ha logrado hacer de Dios
su Dios, este año ha sido un tiempo en el que Dios ha estado más cerca que nunca de ella, algo que no logró en la iglesia o en ningún otro lugar. Cree que Dios está en lo mínimo y en lo máximo. Que
Dios es fiel. Que Su inmensidad no puede encerrarse en cuatro paredes de una iglesia. Que cuando se habla de "iglesia" no se habla de un lugar físico, sino de corazones entregados. Cree que las
fronteras fueron puestas por el hombre, pero para Dios no existen los límites de origen, de lengua, de contextos, de culturas; para El somos hijos e hijas, punto.
Stephanie agradece a Dios porque reconoce Su perfección. Es necesario que ella no se sienta cómoda en equis iglesia, porque hay otros que si: hay gustos para todos, y Dios es TAN grande que sabe cómo
enamorar a cada quien. Ella entiende que no hay que juzgar el funcionar de las iglesias, porque Dios ha sabido hacer milagros a pesar de nuestra torpeza como seres humanos. Así que está agradecida
por el tiempo que estuvo en la Iglesia que dejó y por lo mucho que aprendió.
Hace una semana o dos conoció a personas lindísimas y pastores que tienen su mismo latir, su misma preocupación por servir hacia afuera y amar a quienes son invisibles para la sociedad. Se dio cuenta
de que el jardín de girasoles sí existe y es tan grande que tiene que abarcar todo el continente, sin límites de fronteras ni países.
Stephanie está feliz. Ahora está sirviendo en una iglesia linda pastoreada por Alberto Castro, y como si fuera poco, tiene amigos y amigas girasoles fuera de Costa Rica, bajo el cuidado y amor del
pastor Leo Alvarez.
Girasoles, ¡gracias por leer esto! Quiero empezar a crecer con ustedes, y ser una flor más de su jardín.
Dios: "¿Stephanie Andrade Vinueza?"
Stephanie: "¡AQUI ESTOY! No tienes que buscar a nadie más ¡YO QUIERO IR!... Yo quiero subir la cuesta, yo quiero aliviar algún dolor... Yo quiero llorar contigo, yo quiero cantar esta canción..."
¡Un abrazo fuerte a tod@s!
Stephanie ★




